Ella es él: la fuerza dual que es una; el dueño del cerca y del lejos; la que se ha creado a sí misma con su propia intención: Tloque Nahuaque, también llamado Ometéotl es la idea mesoamericana de un principio creador universal. Se trata de la comprensión mística de que todo nace de una conciencia universal.
El retablo muestra el macrocosmos en el instante donde Tloque Nahuaque crea a Huitzilopochtli, convertido en águila, se aproxima a un nopal, sobre una piedra, en medio de aguas de dos esencias, Ometecuhtli y Omecíhuatl, da nacimiento al México del pasado, presente y futuro.
En contraposición a éste, se presenta el microcosmos. Se percibe el ambiente nocturno de la ciudad y envuelto en esta luz se manifiesta un busto femenino. Con el corazón florido y expuesto, su rostro se ilumina al conectarse con el Todo. Representa la espiritualidad humana, un vínculo de consciencia entre el microcosmos y el macrocosmos.
La obra nos pide cuestionemos el significado contemporáneo de ser mexicano. Envueltos en un fractal de infinita diversidad identitaria. La "libertad cultural", conocer mis propias creencias y decidir libremente mi identidad, con pleno respeto hacia todas las alternativas culturales, es el único camino hacia un futuro brillante para este espacio generoso que llamamos México.